There is a need for hope and community building / Hay una necesidad de esperanza y construir una comunidad

by Byron Pellecer, WDC Associate Conference Minister (Texas-based)

After a couple of days of engaging in meetings, I just wanted to go home and rest. It was late at night when I landed at DFW airport when I contacted Uber services. A couple of minutes later, the driver arrived at the pickup area.

I guess I kind of expected another day-in-the office experience: Get in, greetings from both parties, a couple of minutes of conversation, arriving at the destination and show appreciation for the services rendered.

Well, this time I was wrong. Greetings took place, but I was not fully prepared for 47 minutes of conversation. It all began when the Uber driver asked about my line of work.

I shared with him a short ‘elevator talk’ description about it. Since we were in the middle of a traffic jammed, he looked at me and said: Thank you for what you do.

In fact, this is the very first time that a ‘total stranger’ used a ‘thank you’ for the line of work I do.

His response triggered my curiosity and I asked him if it was ok for me to inquire about his religious tradition. While displaying a cross in his hand, this gentleman said to me: More than ever before and giving the current events across the nation, this is a reminder for hope and community, you know, helping each other.

We both agreed that for the most part we know about the importance of serving other people, but we also acknowledged that it is hard to do it, especially when individuals look and think different from us. The conversation then moved to other topics like faith commitment and hope.

Certainly, the landscape for church ministry has and will continue changing in many ways. Doing the same thing in church and expecting different results just won’t work. Despite of the post Christianized era and the postmodern realities that we live in, the gospel of Christ is still relevant.

As we engage neighbors and communities, we will find individuals with the same expectations and hopes as the ones shown by this driver. There is a need for hope founded in Scripture and not just in philosophical discourse and humanistic nuances. There is a thirst for redemption and transformation in every aspect of human life, the environment, social injustice and so forth.

Jesus began his public ministry with two powerful truths. The first was the call to repentance and the second was the announcement that the Kingdom of God is near.

The gospel should not be about feeling good or escaping to a place of comfort in a galaxy afar. At least, it should continue addressing the current human situation, holistically, and it should entertain eschatological components.

For me, the conversation with the Uber driver was a perfect reminder about church connections, building relationships and being incarnated in the realities of our local communities. Knowing about it is not enough, I need to get up and go to fulfill the Great Commission holistically and responsibly.

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Hay una necesidad de esperanza y construir una comunidad
 by Byron Pellecer, WDC Associate Conference Minister (Texas-based)

Después de un par de días de participar en reuniones, solo quería irme a casa y descansar. Era tarde en la noche cuando aterricé en el aeropuerto de DFW cuando contacté a los servicios de Uber. Un par de minutos después, el conductor llegó al área de abordaje.

Hasta este momento, yo suponía que este viaje sería como un día trabajo como cualquier otro: abordaría el autor, nos saludaríamos, una conversación de un par de minutos, llegaríamos a mi destino y daría muestras de aprecio por los servicios prestados.

Bueno, esta vez me equivoqué. Nos saludamos respetuosamente, sin embargo, yo no estaba completamente preparado para una conversación que habría de durar 47 minutos. Todo comenzó cuando el conductor de Uber, por respeto omitiré su nombre, preguntó qué tipo de trabajo ejercía.

Compartí con él una breve descripción como lo que dura una “charla de un ascensor”. Como estábamos en medio de un embotellamiento vehicular, me miró y dijo: Gracias por hacer lo que haces.

De hecho, esta es la primera vez que un “total desconocido” usa un “gracias” por el tipo de trabajo que ejerzo.

Su respuesta provocó mi curiosidad y le pregunté si estaba bien que le preguntara sobre su afiliación religiosa. Mientras mostraba una cruz en su mano, este caballero me dijo: más que nunca y dado los eventos actuales por todo el país, este es un recordatorio por la esperanza y la comunidad, ya sabes, ayudarse mutuamente.

Ambos acordamos que, en su mayor parte, sabemos sobre la importancia de atender a otras personas, pero también reconocimos que es difícil hacerlo, especialmente cuando las personas se ven y piensan de manera diferente a la nuestra. La conversación luego pasó a otros temas como el compromiso de fe y la esperanza.

Ciertamente, el panorama para el ministerio de la iglesia ha cambiado y seguirá cambiando de muchas maneras. Hacer lo mismo en la iglesia y esperar resultados diferentes simplemente no funcionará. A pesar de la era post cristianizada y las realidades posmodernas en las que vivimos, el evangelio de Cristo sigue siendo relevante.

A medida que nos involucramos con vecinos y comunidades, encontraremos individuos con las mismas expectativas y esperanzas que las que expuso este conductor. Hay una necesidad de esperanza fundada en la Escritura y no solo en un discurso filosófico y con matices humanísticos. Hay sed de redención y transformación en todos los aspectos de la vida humana, el medio ambiente, la injusticia social, etc.

Jesús comenzó su ministerio público con dos verdades poderosas. La primera fue el llamado al arrepentimiento y el segundo fue el anuncio de que el Reino de Dios está cerca.

El evangelio no se trata sobre sentirse bien o escabullirse a un lugar de comodidad en una galaxia lejana. Al menos, debe continuar abordando la situación humana actual, de manera integral, y debe entretener componentes escatológicos.

Para mí, la conversación con este conductor fue un recordatorio perfecto sobre las conexiones de la iglesia, la construcción de relaciones y la encarnación en las realidades de nuestras comunidades locales. Saberlo no es suficiente, necesito levantarme e ir a cumplir la gran comisión de manera integral y responsable.

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