Sharing Christmas / Compartiendo la Navidad

by Byron Pellecer, WDC Associate Conference Minister (Texas-Based)

While reading Luke 1:26-38, I noticed several key components to strengthen my spirituality.

At the forefront is the interaction between Mary and the archangel Gabriel and the willingness and availability of both Mary and Joseph. (After struggling with that revelation for a while, of course.)

Since I was a little boy, Advent became my favorite season. It was not only because of the presents and the sweets; it was because my parents told Christmas stories their own way.

Their creativity was out of this world; they found ways for me and my siblings to get the teaching of the gospel narratives. This was one of many ways for me to get interested in the gospel of Christ, which by the way, this was their goal.

Now that I am a grandfather, I have begun to test the waters and tell biblical and Advent stories in the same way as my parents did. To my surprise, both of my granddaughters are beginning to like them.

For me, it is of the utmost importance to pass on these narratives with a biblical foundation. When telling biblical stories, God should be at the center and not humanity.

As part of Christian faith expressions, there are three practices that should be considered:

1) Everything that Christians do and say must bring glory to God and not to self.

2) Everything we do and say must contribute to build the church and not one’s own kingdom.
3) Everything that we do and say must inspire other people to become followers of Christ and not of institutions nor organizations.

As we continue preparing and celebrating Advent season, may we find ways to tell and share the Christmas narrative with Jesus at the center.

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Compartiendo la Navidad
by Byron Pellecer, WDC Associate Conference Minister (Texas-Based)

Mientras leía Lucas 1: 26-38, noté varios componentes clave para fortalecer mi espiritualidad.

A la vanguardia, la interacción entre María y el arcángel Gabriel. La disposición y disponibilidad de María y José. Por supuesto, después de luchar con esa revelación por un tiempo.

Desde que era niño, la época navideña se convirtió en mi temporada favorita. No fue solo por los regalos y por los postres deliciosos; fue porque mis padres contaban historias navideñas a su manera.

Su creatividad estaba fuera de este mundo; encontraron formas para que mis hermanos y yo obtuviéramos la enseñanza de las narraciones del evangelio. Esta fue una de las muchas maneras en que me interesé en el evangelio de Cristo, que, por cierto, ese era el objetivo de mis padres.

Ahora que soy abuelo, he comenzado a poner a prueba este tipo de contar historias bíblicas y navideñas de la misma manera que mis padres lo hicieron. Para mi sorpresa, a mis dos nietas les están empezando a gustar.

Para mí, es de suma importancia transmitir estas narraciones con una base bíblica. Al contar historias bíblicas, Dios debe estar en el centro y no la humanidad.

Como parte de las expresiones de la fe cristiana, hay tres prácticas que se deben considerar:
1) Todo lo que los cristianos hacen y dicen debe traer gloria a Dios y no a sí mismo.
2) Todo lo que hacemos y decimos debe contribuir a construir la iglesia y no nuestro propio reino.
3) Todo lo que hacemos y decimos debe inspirar a otras personas a convertirse en seguidores de Cristo y no de instituciones u organizaciones.

A medida que nos continuamos preparando y celebrando la temporada navideña, quiera Dios que podamos encontrar maneras de contar y compartir la narrativa de la Navidad con Jesús en el centro.

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