Making New Friends / Haciendo Nuevos Amigos

Making New Friends

     by Byron Pellecer, WDC Associate Conference Minister, Texas-Based

Several years ago, while walking and praying around the neighborhood in Wichita, KS, I stopped at a local café. I was submerged in my reading, “The Art of Neighboring” when “Skip,” a total stranger, asked about my book.  This was the entry point to our 2 hour conversation. I learned a lot about my city from my new friend.

In the meantime, at our church plant initiative, we were reflecting on Luke 9:1-6. Out of these reflections “Come and see, go and tell” became our motto and our missional approach and the driving force that helped us to connect and build relationships with our neighbors. Under the guidance and power of the Holy Spirit, it became also the invitation to experience God afresh and Christian faith in new ways.

Our house churches emphasized the importance of building rapport with friends and inviting acquaintances and neighbors to come, see and experience God’s presence. We used different evangelistic and discipleship making approaches, familiar to our Mennonite tradition, like friendly and informal conversations, potlucks and outdoor activities like games.

At this point, church life and corporate worship were decentralized from a building setting to more organic practice and exposure, like small groups. Such practice encompassed communal hermeneutics, discipleship, worship, public witnessing and English classes for Spanish speaking friends.

We came across with a lot of people full of dreams and seeking opportunities to be productive and successful. However, many of them were lacking skills or higher education or were undocumented which hindered such goals and dreams. In many instances despite their skills and education, national, state or local structural systems restricted their opportunities.

The effect of economic recession, and the tough and changing immigration laws, were and still are the leading cause for immigrants not to be able to find steady jobs or settling in in one specific place.  Despite the adversities they faced, we saw God’s hand at work in their lives and our ceaseless prayers were and still are with them.

Consequently, it is imperative to pay attention to the movement of the Holy Spirit and to be willing to meet our neighbors, regardless of their condition and status, and to be a prophetic voice for those who are marginalized, especially by heretical hermeneutics.

How can we start? Consider having a cup of coffee or tea in a public space and then seek the opportunity to have a friendly conversation.  The rest is up to God.

 

Haciendo Nuevos Amigos
 by Byron Pellecer

Mientras caminaba y oraba por el vecindario de Wichita, KS me detuve en un café. Comencé a leer y de repente me ví sumergido en la lectura del libro, “El Arte de hacer Vecinos”, cuando “Skip,” hasta ese momento todo un extraño, me preguntó sobre lo que leía. Este fue el punto de partida para nuestra conversación que duró dos horas. Aprendí mucho sobre mi ciudad en labios de mi nuevo amigo.

Mientras tanto, en la iglesia que estábamos iniciando, reflexionábamos sobre Lucas 9: 1-6. De esas reflexiones surgió el lema “Ven y ve, ve y cuenta” y que a su vez se convirtió en el enfoque misional y la fuerza motriz que nos ayudó a conectarnos y a construir relaciones con nuestros vecinos. Bajo la guía y el poder del Espíritu Santo, tal enfoque se convirtió también en la invitación para experimentar a Dios en formas frescas y para experimentar la fe cristiana en nuevas maneras.

Las iglesias en los hogares enfatizaron la importancia de construir una buena relación con amigos e invitar a conocidos y vecinos a que vengan, vean y experimenten la presencia de Dios. Usamos diferentes métodos de evangelización y discipulado, familiares para nuestra tradición Menonita, como conversaciones amistosas e informales, convivios y actividades al aire libre con juegos.

A este punto, la vida de la iglesia y el culto corporativo se descentralizaron del uso de un edificio a una práctica y exposición más orgánicas, como grupos pequeños. Tal práctica abarcó una hermenéutica comunitaria, haciendo discipulado, la adoración, el testimonio público y clases de inglés para personas que solo hablaban español.

Nos encontramos con muchas personas llenas de sueños y buscando oportunidades para ser productivos y exitosos. Sin embargo, muchos de ellos carecían de destrezas manuales o de educación superior o eran indocumentados la cual les obstaculizó tales metas y sueños. En muchos casos, a pesar de tener las habilidades y la educación, los sistemas estructurales ya sean nacionales, estatales o locales les impidieron que tuvieran acceso a esas oportunidades.

Los efectos de la recesión económica, las duras y cambiantes leyes de inmigración fueron y siguen siendo la causa principal de que los inmigrantes no puedan encontrar empleos estables ni establecerse en un lugar específico. A pesar de las adversidades que enfrentaban, vimos la mano de Dios obrando en sus vidas y nuestras oraciones incesantes fueron y siguen estando con ellos.

En consecuencia, es imperativo prestar atención al mover del Espíritu Santo y al estar dispuesto a conocer a nuestros vecinos, independientemente de la condición y estado migratorio, y ser la voz profética de aquellos que están marginados, especialmente, por una hermenéutica herética.

¿Cómo podemos comenzar? Considere tomar una taza de café o té en un lugar público y luego, procure entablar una conversación amistosa con una persona, el resto depende de Dios.

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