Inviting Jesus to the Table! / ¡Invitando a Jesús a la Mesa!

by Byron Pellecer, WDC Associate Conference Minister (Texas-Based)

While reading and reflecting on Mark 6, the missionary discourse of the sending of the twelve, it took me back in time to revisit a church planting experience.

As I recall it, we were getting ready to enjoy at potluck / picnic meal at one of the local Wichita parks. All the sudden, Michelle looked at me and said: “Pastor Byron, can we invite Jesus to join us at the table?” Right on the spot, my mind went in many directions thinking. I remember saying to myself: “These people are new believers; how could I have forgotten to say grace?” “Being grateful is basic Christianity.” After a few seconds, I decided to reply and said: please do.

What happened next blew me away! She stood up and at the top her lung she begun to screen: Jesus, Jesus, Jesus and at the same time she was waving her hand and then she added; would you like to come and join us at the table?

Then, she looked at me and said: Jesus is my neighbor and he is playing basketball…

Of course! Within my Latino culture, Jesus is a beautiful and common name.

Indeed, Jesus came and joined us at the table that day. I guess this experience qualifies for me to say that I have met Jesus face to face now! Through the face of my neighbor that is.

From time to time, this experience makes me reflect on the fact that I have found myself so immersed in the busyness of missional ministry, work or just minding my own business, that I tend to forget to include Jesus in the equation of life!

In the same fashion, it seems to be that individually or collectively and unintentionally, we don’t invite Jesus to be part of our affairs. And yet, he continues tending the invitation for us to join his redemptive missional work.

It seems to be that today’s society thinks that humanity is at the center of the universe. Personal experience, faith convictions and personal views informs me that God is at the center of the universe and not humanity. In addition, he wants to be at the center of our personal and congregational lives and activities as well.

Lamar Williamson, a New Testament scholar on the gospel of Mark, asserts that “The Kingdom of God grows in hidden and mysterious ways, and independently of human effort.”

That is to say, the kingdom of God came to our community even before us and probably it was not in a “conventional or traditional” way. Consequently, the challenge at hand is to continue proclaiming the kingdom of God in whatever ways the Spirit leads us to or to simply invite “Jesus” to our tables.

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¡Invitando a Jesús a la Mesa!

Mientras leía y reflexionaba sobre Marcos 6, el discurso misionero sobre el envío de los doce, me hizo retroceder en el tiempo para revivir una experiencia de plantación de iglesias.

Recuerdo que nos estábamos preparando para disfrutar de una comida / picnic en uno de los parques locales de Wichita. De repente, Michelle me miró y dijo: “Pastor Byron, ¿podemos invitar a Jesús a que se una a nosotros en la mesa?” En ese momento, vinieron a mi mente un sinfín de pensamientos. Recuerdo decirme a mí mismo: “Estas personas son nuevos creyentes; ¿Cómo pudiste olvidar orar por los alimentos?” “Ser agradecido es un principio básico de la fe cristiana”. Después de unos segundos, decidí responder y dije: por favor, hágalo.

¡Lo que sucedió después me impactó! Se puso de pie y empezó a decir con una voz super alta: Jesús, Jesús, Jesús y mientras agitaba la mano añadió. ¿Te gustaría venir y acompañarnos en la mesa?

Entonces, ella me miró y dijo: Jesús es mi vecino y él está jugando al baloncesto …

¡Por supuesto! Dentro de mi cultura latina, Jesús es un nombre hermoso y común.

De hecho, Jesús vino y se unió a nosotros en la mesa ese día. ¡Supongo que esta experiencia me permite decir que me he encontrado cara a cara con Jesús ahora! Por supuesto, a través de la cara de mi prójimo.

De vez en cuando, esta experiencia me hace reflexionar sobre el hecho de que me he encontrado tan inmerso en el ajetreo del ministerio misional, el trabajo o simplemente ocupándome de mis asuntos, ¡que tiendo a olvidar incluir a Jesús en la ecuación de la vida!

De la misma manera, parece ser que individual o colectivamente y sin intención, no invitamos a Jesús a ser parte de nuestros asuntos. Sin embargo, Jesús continúa invitándonos para que nos unamos a su obra misional y redentora.

Pareciera ser que la sociedad de hoy en día piensa que la humanidad está en el centro del universo. La experiencia personal, las convicciones de fe y los puntos de vista personales me informan que Dios está en el centro del universo y no la humanidad. Además, él quiere estar en el centro de nuestras vidas, actividades personales y congregacionales también.

Lamar Williamson, un erudito del Nuevo Testamento, en su libro sobre el evangelio de Marcos dice que “El Reino de Dios crece de manera oculta y misteriosa, independientemente del esfuerzo humano”.

Es decir, el reino de Dios vino a nuestra comunidad incluso antes que nosotros y, probablemente, no fue de una manera “convencional o tradicional”. En consecuencia, el desafío que nos ocupa es continuar proclamando el reino de Dios en cualquier forma en que el Espíritu nos guíe o simplemente, necesitamos invitar a “Jesús” a nuestras mesas.

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