Dwelling in your community, dwelling in their story / Vivir en tu comunidad, vivir en su historia

Dwelling in your community, dwelling in their story

     by Byron Pellecer, Associate Conference Minister (Texas-Based)

While having a conversation with a fellow church planter, we agreed on the importance of dwelling in the word of God either individually or corporately or both. Our discussion and sharing were around those biblical narratives that shed light when establishing new communities of faith.  For example, Luke 10 that speaks about the proclamation of the kingdom of God and where the challenge at hand is to become local missionaries.

The context of this text is about radical discipleship, which means not only evangelism or service projects but rather disciple making.

The idea of dwelling in the word is to live inside of the story presented before us so that we may hear Christ’s Spirit reorienting life through Scripture  for a healthy theological identity (in my case from an Anabaptist perspective). Once the connection with the text is made, the challenge is to interpret the text in contemporary context, whether it is establishing a new congregation or for church growth.

Our conversation took us in so many directions that are crucial in church planting and church growth. Some of the themes that emerged were formulated in questions like: What does it mean to be incarnated in your community? What does it mean to be Christian today? What does it mean to be Mennonite-Anabaptist? Theorist versus practitioner? And the list goes on and on.

The common ground to our conversation was the fact that the only way to find out what God is up to in our neighborhood is by being present in it. Alan Roxburgh in “Missional, Joining God in the Neighborhood” quotes Lesslie Newbigin who calls it “becoming cross-cultural missionaries in our own culture.” Furthermore, this practice is relevant and important for both the new and the established community of faith and where the voice of the church and of the community matters greatly. As church, whether as an emerging or as an established congregation, we are faced with the urgency to enter and dwell in the “culture” we attempt to reach to invite in the way of Jesus.

Vivir en tu comunidad, vivir en su historia

Byron Pellecer

Mientras sostenía una conversación con otro colega en la Plantación de Nuevas Iglesias, concordamos en la importancia de habitar o permanecer en la Palabra de Dios ya sea individual o corporativamente, o ambos. Nuestra discusión e intercambio se dieron en torno a aquellas narraciones bíblicas que arrojan luz cuando se pretende establecer nuevas comunidades de fe tal y como lo muestra Lucas 10 en la cual se habla sobre la proclamación del reino de Dios y donde el desafío inmediato es a convertirse en misioneros locales.

Por cierto, el contexto de este texto es sobre el discipulado radical. Lo que significa que no se trata solo sobre evangelismo o de un proyecto de servicio comunitario, sino que más bien tiene que ver con el hacer discípulos.

La idea de habitar o permanecer en la Palabra de Dios, es vivir dentro de la historia que se nos presenta y para que podamos escuchar al Espíritu de Cristo reorientando la vida a través de las Escrituras. También tiene que ver con una identidad teológica sana, en mi caso desde una perspectiva Anabautista. Una vez que se hace la reflexión y la conexión con el texto, el desafío es para que la hermenéutica contemporánea se dé antes de implementar tal entendimiento, ya sea para establecer una nueva congregación o para el crecimiento de la iglesia.

Nuestra conversación nos llevó en tantas direcciones las cuales son cruciales en la plantación de iglesias y en el crecimiento de las iglesias locales. Algunos de los temas que surgieron se formularon a través de preguntas como: ¿Qué significa encarnarse en la comunidad? ¿Qué significa ser cristiano hoy? ¿Qué significa ser menonita-Anabautista? ¿Teórico versus practicante? Y la lista de preguntas se hizo interminable.

Nuestro punto de partida y en común en nuestra conversación, fue el hecho de que la única forma de descubrir qué es lo que Dios está haciendo en nuestro vecindario se logra a través de la presencia misma de la iglesia en ese vecindario. Roxburgh en “Misional, uniéndose a Dios en el vecindario” afirma que Lesslie Newbigin lo llama “convertirse en misioneros interculturales en nuestra propia cultura”. Además, esta práctica es relevante e importante tanto para la comunidad de fe emergente, así como para la establecida y donde la voz de la iglesia y de la comunidad es de gran importancia. Como iglesia, ya sea como congregación emergente o establecida, nos enfrentamos con la urgencia de entrar y vivir en la “cultura” que intentamos alcanzar para invitarles a caminar con Jesús.

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