A Conversation Over Coffee / Conversaciones Disfrutando un Cafecito

by Byron Pellecer, Associate Conference Minister (Texas-Based)

We just wanted to have a conversation over Cuban coffee. At least, this was the original intention, but it seemed that God had other plans for us.

As soon pastor Damian and I arrived at the convened location, we both noticed that the establishment seemed to be closed for business.

As we entered the Café, my friend said: “Hello, are you open for business?” A gentleman coming out of the kitchen replied, ‘yes, we are open, and we are glad to have you here.”

I looked at the signage placed at the door displaying the hours of operation and then I looked at my watch. Yes, we were an hour earlier. Despite of it, the gentleman’s attention was exceptional, five stars service if you ask me.

After placing our order, our chat topics ranged from coffee, fair trade, church growth and development to evangelism and hospitality. The attendant brought our Cuban coffee, grabbed a chair and joined us at the table. I was in awe! Deep in my heart, I loved this action. We looked at him and smiled. We did not mind for him to join our conversation at “our table.”

He prompted several questions and did not sound business driven. Instead, the questions showed genuine interest in us, as people and not as customers. He also asked us about our line of work and whether we like our jobs or not. In addition, in several minutes he shared with us part of his life journey.

I went home that day reflecting on attitudes towards new believers in church, intentional hospitality, friendliness and welcoming practices. But above all, I have been reflecting about gospel sharing intentionality and inviting other to come to Christ’s table as well.

I connected my experience at the Cuban café with Acts 8:26-40; where the angel of the Lord instructs Philip to meet the Ethiopian.

Apparently, some of the methods for church growth in which the church was built, are no longer sound or applicable to today’s reality. For the most part, every church activity and equipping are aimed to church people.

However, if the church wants to make a true social impact, especially at the margins of our society; then the church should consider thinking differently about its place and ministry in the neighborhood and in the community abroad. To accomplish that, the church needs to live out the gospel in incarnated ways.

Conversaciones Disfrutando un Cafecito
 by Byron Pellecer

Solo queríamos tener una conversación mientras disfrutábamos de un café cubano. Al menos, esta era la intención original, pero parecía que Dios tenía otros planes para nosotros.

Tan pronto como el pastor Damian y yo llegamos al lugar convenido, ambos notamos que el establecimiento parecía estar cerrado al público.

Cuando entramos en el Café, mi amigo dijo: “Hola, ¿están abiertos?”. Un caballero que salía de la cocina respondió: “Sí, estamos abiertos y nos alegra tenerles aquí”.

Miré el rotulo colocado en la puerta que mostraba las horas de servicio y luego miré mi reloj. Sí, estábamos una hora antes de que abrieran el negocio. A pesar de eso, la atención del caballero fue excepcional, servicio de cinco estrellas si me preguntas.

Después de poner nuestro pedido, empezamos a platicar. Nuestros temas de conversación iban desde el café, el comercio justo, el crecimiento y el desarrollo de la iglesia hasta el evangelismo y la hospitalidad. El asistente trajo nuestro café cubano, tomó una silla y se sentó en nuestra mesa. ¡Me quedé asombrado! En lo profundo de mi corazón, me encantó esta acción. Lo miramos y sonreímos. No nos importó que se uniera a nuestra conversación en “nuestra mesa”.

Hizo varias preguntas, las cuales no parecían estar orientadas por los negocios. En cambio, las preguntas mostraron un interés genuino en nosotros, como personas y no como clientes. También nos preguntó sobre nuestra línea de trabajo y si nos gusta nuestro trabajo o no. Además, en varios minutos también compartió con nosotros parte de su peregrinaje por la vida.

Ese día me fui a casa reflexionando sobre la actitud hacia los nuevos creyentes en la iglesia, la hospitalidad intencional, la amabilidad y las prácticas de bienvenida. Pero, sobre todo, he estado reflexionando acerca de cómo compartir el evangelio con intencionalidad e invitar a otros a venir a la mesa de Cristo.

Conecté mi experiencia en el café cubano con Hechos 8: 26-40; donde el ángel del Señor instruye a Felipe a encontrarse con el etíope.

Aparentemente, algunos de los métodos para el crecimiento de la iglesia y sobre la cual se construyó ya no son sólidos ni aplicables a la realidad de hoy. En su mayor parte, todas las actividades y la capacitación dentro de la iglesia están dirigidos a personas de la iglesia.

Sin embargo, si la iglesia quiere tener un verdadero impacto social, especialmente en los márgenes de nuestra sociedad; entonces la iglesia debe considerar pensar de manera diferente acerca de su lugar y ministerio en el vecindario y en la comunidad en general. Para lograr eso, la iglesia necesita vivir el evangelio en formas encarnadas.

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